Aquí estoy y es fin de año.

Mis queridos y sufridos lectores:

Como casi todos los escritores, tengo mis idas y venidas, mis altos y bajos,

Este año ha sido especial: difícil pero emocionante, esperado pero temido, novedoso pero oscuro, arduo pero estimulante.

Como el helado de pistacho. Como la ensalada de cebolla con naranjas.

Por supuesto que no pude terminar de arreglar los armarios. Se interpuso el nacimiento de mis cinco cachorros de galgo. La vida siempre hay que cuidarla y hay que invertir mucho tiempo y mucho trabajo, así que me dediqué a ello.

Abandoné algunas cosas, como la escritura diaria y las innovaciones que tenía previstas para este blog y por eso pido disculpas. Muchos de ustedes me apoyaron cuando emprendí este camino y siento que les debo esta explicación.

Ahora bien, a pesar de mi abandono temporal del nuevo oficio, tuve algunas satisfacciones: la página “Más que cuentos” eligió mi relato para formar parte de la antología del Concurso 2015, que publicaron en versión digital (http://masquecuentos.es/primer-libro-masquecuentos/) y que ya está disponible en papel (ver en http://www.masquecuentos.com). También “Carpa de sueños” eligió un relato mío para formar el Volumen 2 de la Antología 2015 “Bajo la piel” (http://carpadesuenos.blogspot.com.ar/), que también ya está publicado y se puede bajar.

Mis novelas no han tenido tanta suerte: ni “El lebrel de Samotracia”, ni “La última tormenta de verano” (con la que venía torturándolos en este espacio) ni “Partes de Marcia” han sido distinguidas con ninguna mención en los concursos a los que fueron, así que no hay “Miss Universo” este año para los relatos largos. Pero seguiré intentándolo, en diciembre cierran varias convocatorias interesantes de buenas editoriales.

También estoy estancada en un paso difícil de una de las novelas que empecé a escribir este año (se llamará “El sueño de Esteban”…,  o algo así) y descansa en la carpeta otra (podría llamarse “El funeral de la abuela”), que tiene que hacer reposo por un tiempo, hasta que se reponga mi cerebro de tanto agotamiento.

Bueno, ahora que mis primeros personajes han salido a caminar por el mundo, se los encomiendo a ustedes. Trátenlos bien, que son frágiles y tienen una madre primeriza, inquieta y agotada.

Por aquí nos estaremos viendo, para que les hable de pequeñas cosas y de vez en cuando, les siga contando la vida de esas mujeres del siglo XIX que construyeron gran parte de la historia argentina.

Gracias por seguirme fielmente hasta ahora.

Gracias por continuar leyéndome a partir de hoy.

Adriana

 

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